Devolver el Río Rocha a la ciudad de Cochabamba: una necesidad urgente

por Arturo Alarcon Rodriguez, Especialista Energía del BID en Bolivia

rio rocha 1900

Los ríos urbanos juegan un rol importante en la vida de las ciudades. El blog de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) ha rescatado ejemplos exitosos del saneamiento de ríos en la región, mostrando cómo estos ofrecen lugares de esparcimiento e integración, y ayudan a incrementar la calidad de vida de los ciudadanos. Tanto autores como lectores del blog demuestran que cada ciudad tiene “su” río, íntimamente ligado a su historia y vida, de ahí la importancia de sanear, conservar e integrar los ríos al día a día de nuestras ciudades.

El Río Rocha, en Cochabamba, Bolivia, no es excepción. Originalmente, el Río se conocía como El Condorillo, hasta que en 1565 el capitán Martin de Rocha redestinó el curso de agua con el fin de irrigar las tierras que había adquirido el cacique de la región en el Valle de Cochabamba. La ciudad fue fundada en sus orillas en 1571, y a lo largo de su historia, el Río Rocha ha sido parte integral de su desarrollo, y de la vida de los cochabambinos. Hasta mediados del siglo pasado, el Río y sus playas ofrecían un espacio de esparcimiento para la población, vivamente integrado a la ciudad. Sin embargo, con la explosión urbana de las décadas siguientes, la presión sobre el Río aumentó considerablemente; sus aguas empezaron también a servir como depósito de residuos urbanos. Con el paso del tiempo, el cambio climático ha causado una reducción considerable en el caudal del Río, y el continuo crecimiento de Cochabamba (la población del área urbana en los años 50 era menor a los 300.000 habitantes; hoy se acerca al millón y medio), ha empeorado la salud del Río Rocha, al punto que ahora se lo conoce comúnmente como una “serpiente negra” de aguas servidas.

El Río Rocha atraviesa el área metropolitana de Cochabamba (AMC) de este a oeste, desde el municipio de Sacaba hasta el de Sipe Sipe, entrelazando a seis de los siete municipios del área metropolitana. A lo largo de este recorrido, sus aguas reciben una serie de contaminantes, desde aguas servidas  hasta residuos sólidos domésticos e industriales, que en algunos casos hasta contienen metales pesados. La principal fuente de contaminación son las alcantarillas, cuyas aguas son vertidas directamente sin previo tratamiento; se estima que 76 millones de litros de aguas servidas son descargados al río cada año. Solo dos municipios, Cercado y Tiquipaya, tratan las aguas domésticas que se vierten al Río Rocha, pero la capacidad de las plantas de tratamiento ya ha sido desbordada. No es sorpresa que, además de causar malos olores (esta es la primera impresión de muchos turistas que visitan Cochabamba), el Río podría estar afectando directamente a la salud de los pobladores que viven cerca de su cauce, y también a la de aquellos que se alimentan de vegetales irrigados con estas aguas—se estima que entre 5.000 y 7.000 hectáreas de producción agrícola son regadas con aguas del Río. Otro problema fundamental es el conjunto de asentamientos humanos que se emplazan en la mayor parte de su sección,  en condiciones de precariedad. Los mismos cada época de lluvias sufren de las consecuencias del desborde y consiguientes inundaciones. Estos problemas toman mayor relevancia cuando se considera que el caudal de agua potable aumentará en los próximos años, causando un potencial aumento de la producción aguas servidas, que serán vertidas directamente al Río, de no realizarse acciones preventivas.

rio rochaEl Río Rocha en el 2013 (Foto del autor)

Algunas voces proponen embovedar al Río como una solución (algo que se hizo en la ciudad de La Paz con el Río Choqueyapu); no obstante, esto solo escondería ‘la basura bajo la alfombra’. Es posible y necesario plantear y ejecutar soluciones que limpien y vuelvan a integrar al Río a la metrópoli, como una parte viva de la misma. En distintas visitas de campo realizadas al Río, como parte de la ejecución de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID, se pudo constatar no solo el grado de contaminación y la condición social del Rio, sino también el gran potencial para reverdecer al Río.

Cochabamba está diseñando un Plan Maestro Metropolitano de Agua Potable y Saneamiento, con financiamiento del BID, con el fin de identificar algunas de las obras necesarias para el abastecimiento de agua potable, y el saneamiento en la ciudad, acciones que tendrán un efecto positivo en la salud del Río Rocha. Asimismo, a mediados del mes de agosto se realizará una cumbre para salvar el Río.  Se contará con la presencia de líderes municipales y de la Gobernación, así como con miembros de la sociedad civil. Por otro lado, y como parte de las actividades priorizadas por ICES, se está explorando la posibilidad de financiar estudios para un proyecto piloto de saneamiento y reintegración del Rio, en el límite de los municipios de Sacaba y Cercado.

Recuperar al Río Rocha requerirá del concurso de todos los actores, será una tarea difícil y de mediano plazo: la Gobernación de Cochabamba estima que poner en marcha los diversos planes y acciones de saneamiento requerirá unos 990 millones de dólares. No obstante, la preocupación es real, y los primeros pasos son buenos augurios de la voluntad de devolverle a la ciudad su principal curso de agua.

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